lunes, 17 de enero de 2011

Retrospectiva

Y pensé que no volvería a ser el mismo si miraba hacia atrás. De repente comencé a sentir, a respirar y volví a la vida. Porque a veces tenemos que morir para volver a vivir y no vivir para continuar muriendo. “Todo gira” ya me había dicho mi madre, una de mis dos hermanas y trece rabiosas páginas de un libro deshojado que me atreví a husmear en una, ya lejana, madrugada. Soy pues, aquel dramaturgo en decadencia que tan sólo alcanzó a escribir sus memorias en tirajes mensuales y que yendo de traspié en traspié conjugó su “vida” moribunda con la de aquella “muerta” viviente que de tanta sonrisa se robó su alma y se atrevió, incluso, a despertar su ya resucitado corazón. Corazón tan religioso que parece medieval y que había sido ya incapaz de sentir palpitaciones vertiginosas, sí, esas del ayer, de la mocedad que se quedó olvidada allá por los noventa. Ayer curiosamente -y con esto termino de volver a la vida- hablaba sobre la generación “x” aquella a la que le dieron cierta vida en los noventa. Es probablemente el renacimiento de una vida muy colorida y pintoresca pero que en los últimos tiempos anduvo parca y hasta esquiva con el sexo opuesto. Bueno les cuento más en la siguiente publicación. ¡Saludos!

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