lunes, 18 de julio de 2011
Lecturas para el atardecer
Hola a todos. Hoy, al igual que ayer continúo con mis viejas costumbres de leer filosofía. Encontré un libro bastante atractivo, se llama "Upanishads" recomendable en todo sentido. Me tardé mucho en encontrar algo que me sacara del letargo que me dejaron tus últimas palabras. Estoy feliz ahora. Cada momento que pasa trato de encontrar sabiduría. Ya se que no tiene nada de raro pero en mí si que fue bastante inusual. Me encontraba solo caminando cuando de pronto siendo las 7 y pico antes del meridiano con un frío que calaba los huesos, encontré una puerta abierta y entré. De pronto comencé a retroceder en el tiempo como si me encontrara en alguna película de Hopkins, quedé absorto cuando solo veía unas filas de monjas rezando y en el altar al santísimo. Admito que la experiencia fue más que religiosa ya que de pronto salió un cura y comenzó con el evangelio. Comienzo a escuchar y es la parábola de las semillas. Me queda claro que este fue el comienzo de una nueva etapa. Ahora releo Upanishads y me quedo con esta frase: "... el amor que es fuente de alegría infinita, la visión de lo bueno y de lo bello que es fuente de todo cuanto de hermoso y bueno puede crear el hombre en esta tierra; algo que está por encima de la razón y, por tanto, no puede ser alcanzado únicamente con la razón". Quedo desmayado por lo lógico que puede llegar a sonar, sobretodo porque esto sí tiene lógica. Lógica común y milenaria. He vuelto a dibujar y quizás, a veces, te sombreo entre mis líneas. El recuerdo siempre queda dentro de nosotros. Y siempre es hoy. A pesar de que hoy no sea siempre. Terminé otra vez "Narciso y Goldmundo" de Hesse. Otra vez sollocé al final. Extraño ese amor pseudo platónico, esa devoción que se llega a tener cuando uno siente algo muy profundo adentro, que te lleva a profundo avismos y a excelsos balcones desde donde lo puedes ver todo y nada. La fuente del poder y sobre todo las viejas miradas en la noche cuando alguien te abraza muy fuerte y sientes como si no quisieras soltarlo. Aquellos presentes que te hacen observarlos una y otra vez. De esos que guardas en un lugar muy especial. Y que sabes que posiblemente sacarás, no sabes cuando, pero lo harás y recordarás. Leer algunos pasajes de el "Ocio en la Antigua Grecia" también ha sido fructífero. Espero les pueda transmitir lo mismo que logré captar. ¡Saludos!
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