martes, 24 de mayo de 2016

13051611AM

13 de Mayo del 2016 - Operación de rodilla derecha - 11 am.
Cartas al azar, echadas al destino. Lugares lúgubres. Sonidos graves. ¿Puedes imaginar?
Son sub mundos que vas encontrando, a pesar de haber sido anestesiado sólo en el espacio epidural. Son color del bronce las puertas que llevan más abajo. Te sientas a esperar calmo. Una vez abiertas entras al espacio más alternativo de tu mente. Caminas un poco más y te vas dando cuenta de la variedad de objetos dorados que hay en las recámaras. Son dorados pero están vetustos, como si la herrumbre se hubiera posados en ellos y fuera prácticamente imposible quitarlos. Algunos son de aspecto mágico, con varios brazos o asas. No las he tocado. Solo las observo, las guardo en mi memoria. Siento que debo grabar cada segundo de mi estancia en ese lugar. Vuelve el sonido grave una vez más. Envuelve la sala entera con su gravitacional onda. Me persigue por donde voy. Trato de concentrarme en ver los objetos, pero el sonido es imperante a pesar de no ser de gran volumen. Quiero identificar las notas exactas del sonido. Me detengo, escucho y absolutamente todo se nubla. Una niebla tan espesa que no me deja ver delante mío e inmediatamente después tropiezo. Siento que mis pies están petrificados y no puedo moverlos. Quiero levantarme y salir de esta sala. Algo me dice que tendré que arrastrarme para llegar a la puerta. El frío invade todas mis venas y arterias. Mi aliento contribuye a la formación de más neblina y por más que mis manos agitan el aire para esparcirlo, no puedo lograr devolver claridad a mi visión. Pasan por mi cabeza porciones de recuerdos tan lejanas. Incluso algunas las había olvidado ya. ¿Será que estoy muriendo? o he entrado en un trance yogi de esos que parecen solamente sacados de alguna novela hindú. De pronto siento que alguien me coge la mano y me comienza a jalar. ¡Por Dios! yo no quiero que me lleven a otro sitio, si apenas puedo ver. Pero lo que me ha tomado de la mano es más fuerte que yo y no puedo soltarme. Mis pies aún no vuelven a mi control. El frío continúa. Estoy confundido. ¿Qué es lo que me jala y adonde me lleva?. No logro verlo, ni siquiera distinguir qué es. Porque parece ser parte del ambiente. Acaso mi cabeza me está jugando una pasada y todo esto es un mal sueño... Qué tonterías, estoy perfectamente despierto. Solo estoy jugando con mi mente otra vez, solo que ésta vez es más vívido. Más real que antes.

"Flyin' over the piazza". Venecia vista desde su 'Campanile'.
Plaza de San Marcos, Venecia - Italia.


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