martes, 28 de septiembre de 2010
En la noche de la Luna Roja
Uy! sí que ha pasado tiempo. Buenas noches a todos, siendo las 11:58 pm me preparo para recibir un nuevo día desde mi comando central jojojo. Hoy tengo ganas de escribir mucho sin embargo no quiero aburrirlos así que les contaré la historia de lo que me pasó hace unos días mirando el cielo. Ya van dos veces que puedo decir que he visto la luna roja, no sé que es exactamente lo que he visto sin embargo les puedo afirmar que no he estado influenciado bajo ningún tipo de estimulante. Eran las 00:24 am de aquella noche neblinosa cuando de pronto me encontré paseando con una acompañante con la que he vuelto a retomar amistad (algunos la conocen por uni que otro post pasado de este mismo blog). Hubiera deseado que se colara alguna gota de esa menuda lluvia que suele colarse entre las nubes limeñas, sin embargo sólo había neblina. Nos encontrábamos cerca de mi casa caminando por un parque dedicado a John Lennon en San Miguel. Ella parecía disfrutar el paseo. Yo algo tímido esbozaba una sonrisa poco habitual en mí. Supongo que ambos nos miramos un par de veces, no más de 30 segundo por vez. Me sorprende que podamos ser tan absurdos y sobrellevar una amistad que tiene más de relación que de amicalidad. La adoro, es la verdad. Supongo que tenía que confesarlo alguna vez, ¿No?. Si casi siempre hablo de ella. Ella se robó mis sonidos y poco a poco fue monopolizando uno a uno mis sentidos. Le he compuestos sonetos y canciones y hasta me animé a suprimir instintos y diversiones. Ella tiene un sexto sentido y creo, sin temor a equivocarme, que sabe lo que voy a decir. Caminamos un rato sin hablar, ya saben, fue una de esas veces en las que dices mucho sin abrir la boca. Ella lo quiso así. De pronto ante nosotros se acabó el camino y nos apoyamos en una baranda. Contamos algunas estrellas y apareció la luna roja. LA he visto de ida al Colca. Ésta vez menos nítida pero siempre roja. Ella no la había visto así nunca y supuse que sería un buen momento... No. Nunca se sabe con ella. Hay algo que necesito decirle y creo que tendré que esperar a que aparezca otra luna roja. Que aparezca frente a mi mientras manejo por la carretera en un viaje nocturno con ella... ¡uf! - eso sí sería una sorpresa -. Les cuento más en la que sigue, hay mucho por decir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.