viernes, 8 de octubre de 2010

¿oy yos it rop euq otneuc et?

El efecto espejo es lo que nos hace reflejarnos en el resto, así como también impregnar de nuestro carácter al resto. Existen infinitas maneras de reflejar personalidad así como también existen personalidades infinitas. Todos moldeamos cierto carisma durante el recorrido de nuestra existencia en el mundo, el caso es ¿cómo lo moldeamos? ¿Preferimos dejarnos moldear o tratamos de moldear nuestro entorno? Hagamos una catarsis respondiendo esta interrogante. De cuando en cuando me despierto absorto ante la nada mirándome y solo atino a salir a caminar y respirar aire fresco. Si encuentro alguien por el camino intercambio un par de saludos y luego continúo mi caminar. Tengo miedo de que mi esencia cambie. Siempre he sido alguien que no se deja influenciar por los demás, mucho menos por los amigos. Siempre trato de dar a mostrar mi punto de vista con ahínco y cierto énfasis incluso dejo a entrever mi lado artístico en mis comentarios. La gran pregunta es… ¿nací así o me formé así? Y pensándolo profundamente creo que no debería decir nací sino me parieron ya que yo no propicié el parto (al menos no conscientemente). Hay alrededor de siete mil millones de personas en el mundo, de este modo cómo poder ser uno mismo. Cuántas cosas habré hecho yo, pensando en que soy el único que las ha hecho. Creo que sólo me queda probar tocando la guitarra con las cuerdas desafinadas – a ver si sale algo novedoso-. Recuerdo cuando hace uno diez años formé parte de una discusión acerca de las antípodas, supongamos que todos tenemos una persona que hace lo mismo que hacemos pero al otro lado del mundo. Un buen día se enteran de esto y cada quien empaca sus cosas (al mismo tiempo) y se dirigen a buscar a su antípoda. Llegan exactamente al otro lado del mundo y se hospedan en la casa del otro a la espera de su ‘amigo’. Muy divertido, porque jamás se encontrarán pues se aburrirán de esperar al mismo tiempo y empacarán para el regreso en el mismo momento. Quizás por eso encontramos mucha gente con rasgos comunes a nosotros, son personas que han sido influenciadas por aquella media naranja que vive al otro lado del mundo –y que quizás nunca encontremos-. Tal vez deje de preguntarme estas cosas en el próximo minuto de mi existencia sin embargo lo que no voy a dejar de hacer es trascender a través de lo que hago diariamente. No, no es cotidianeidad, es felicidad.

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