Encontrar sin buscar
como decir sin hablar
y ambos sabemos que si existe
Sólo cierra los ojos y ya no estás triste.
Y el encierro llegó a su fin
y vaya final del camino acuoso
que empapó tus ojos en la noche
camino que al fin no te moja
pero te engríe en sus lagunas.
Y abrir
porque tantas veces dijiste cierra
y de tantas tontas tentativas abriste
Y con una puerta bastó
y pasó el invierno y llegó el otoño. ¿O fue al revés?
pero entre mis temblores llegué a tu calle
y así fue como abriste
Y sin pensar lo impensado, pareció todo planeado
y embelesado por la culpa de tu sonrisa
me sentí en el paraíso.
Y podría seguir alrededor de tu cintura
bautizando cada lunar con nombres Mediterráneos
que sólo tu o io podríamos comprender.
Y seguiré bajando la escalera
deslizándome suavemente
y me detendré en la punta de tus dedos
y acariciaré uno por uno.
Y rogaré ser envasado al vacío contigo.
y dormiré... dormiré.
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