martes, 21 de febrero de 2012

Centro del Sueño.

Hoy respiré. Nada más eché un vistazo y fue como un flash que alumbró mis pupilas por medio segundo. Sufrí entonces un dejavu, ya me había pasado antes pero esta vez lo dejé durar. Un instante de segundo en donde piensas hasta lo que te dijo tu madre antes de salir por esa puerta rechinante y gastada de madera que custodia tu departamento. Fue asombroso poder retener cada sílaba de esas palabras elegidas esmeradamente y colocadas letra por letra recortadas de una revista. Yo no esperaba comprar nada, menos aún en esa sucia galería –por así llamarle-, sin embargo algo me sugirió hacerlo. Traía solo trece soles en el bolsillo derecho de mi viejo pantalón pitillo, todo en monedas. Decidí probar suerte y tentar una rebaja para poder llevármelo a casa. Ya saben que siempre he sido un coleccionista, no sé si frustrado, pero coleccionista al fin y desde muy pequeño. Me dispongo a dar el primer paso e inmediatamente subir al altillo por una escalera totalmente improvisada y sucia. Olía a urea, a baño de estadio, a pichi, pero total qué más daba si la recompensa era generosa. Ya había visto salir varios jóvenes extraños del lugar con casacas de cuero negro. De pronto todo se nubla alrededor y luego de unos segundos reacciono. Echo un vistazo nuevamente y cruzo una calle, salto un charco y recojo un papel que decía ‘amor’ todo arrugado. Empiezo a buscar por la calleja a la que he llegado y cuando miro atrás sólo veo una avenida completamente desolada. Hace mucho frío, me congelo y corre el viento agresivamente. Saco del bolsillo interno de mi saco unas gafas de sol y continúo mi travesía, creo que al final de la calle encontraré lo que no busco.

"A veces hay que arriesgarse a entrar".




















Convento de Santa Catalina - Arequipa, Perú.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.