Tal cual reza el tema "The End" de los Doors... algún día nos reuniremos todos con él. A veces nos reunimos cada año, otros cada mes... en fin. Es cuestión de costumbres. Ya tenía pensado hablar sobre el fin. No puedo hablar de los fines porque los fines dependen de la conveniencia -o de los valores- pero el fin sí es único y especial. Al reunirnos con el fin precisamente nos embarga un sentimiento de pesadumbre ya que muchos llegamos acostumbrados a lo que va a acabar. Quisiera sentir como que todo empieza de nuevo, pero ya me he dado cuenta que no existe el borrón y cuenta nueva. Casi siempre lo intentamos (algunos). Casi nunca lo logramos (la mayoría). Me encanta el cambio a pesar de que es doloroso. Quién soy yo para hablarles de dolor. Si todos en el mundo lo sentimos a diario (Si, también los budistas de la secta Zen). Ya he pensado en evitarlo pero no sé si soy masoquista, creo que me gusta sentirme parte del final. Hay personas que lo quieren evitar a toda costa. Yo no. Independientemente de no poder predecir el futuro, el final es algo que todos podemos intuir. Nos damos cuenta inmediatamente cuando llega y cuando ya es inebitable. Es probable que a muchos ya les haya cogido el final por la espalda, sin embargo una vez pasado el sentimiento de congoja nos hemos sobrepuesto y hemos empezado una nueva etapa. Y no podemos negar que todo lo nuevo que llega es muy simpático pues siempre el descubrir nuevos sabores, aromas, olores, sentimientos, maneras, etc. nos lleva a un punto de enamoramiento con el cual luchamos muchas veces pero que al final llega. Oh, si. Y ese "final" es un nuevo comienzo. A despertar que se hace tarde y es domingo. Día corto. ¡Corran!
Les dejo un inédito y su respectiva foto.
Museo de sitio en Cartagena de Indias, Colombia.

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