... Mi barba siempre larga y afilada como los diamantes que llevabas en la cartera. Mi lengua no dejó de ser punzante y acabé por correrte más de quince veces. Los ratos amables no faltaron entre nosotros. Éramos pues distintos pero a la vez complementarios. Aún recuerdo cuando cruzamos esa isla en un Belta dañadísimo. Tú ibas con la lengua enterrada en el paladar y yo jugueteando a matar transeúntes. Siempre fui muy barroco para las bromas y tú nunca me toleraste, sin embargo hasta hoy soy tan testarudo que te imagino riendo debajo de tu ceño fruncido. Contigo he manejado en sentidos contrarios, he buceado entre mantarrayas, me he perdido en la lluvia, me he columpiado en un río, me he alucinado en medio de la noche que un acechador nos perseguía... Dios. Ya te lo he dicho una y mil veces pero no lo quieres entender. Entiendo que la historia debe continuar pero ¿hasta cuando?. Me he atado las manos otra vez. No me parezco ya a aquel patán que solías tratar. Soy otro, sí. Pero no perdí aquella esencia que amabas tomar. Si bien no pudiste muchas veces con tanto veneno, de todos modos eres ya inmortal. Atiendo tus pedidos como si fueran solicitudes de mi propio cuerpo. Actúo sencillo, me he ido a pasear al lado del camino. Entenderás esto. Entenderás. -No fue pregunta-
Meditación gratuita.
Reserva Nacional de Nor Yauyos, Huancaya - Lima, Perú.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.