viernes, 21 de febrero de 2014

Todas las Voces, Todas. Capítulo I

Febrero 21. Comienza el decremento del calor en Lima, mi ciudad natal. De pronto, caminando entre las calles ruidosas y repletas de gente, me encuentro con una puerta entreabierta con escaleras oscuras que dan a un segundo nivel al cual jamás he visitado. Nunca he pensado en detenerme para investigar en lugares en los que nunca he estado antes, pero esta vez la llamada a mi subconciente era clara. Mis ojos, empañados por el sudor característico de los limeños en época estival, estaban estáricos ante esa entrada. Como si se tratara de una puerta al más allá, o de un agujero negro, decido dar el primer paso. Flexiono la rodilla para colocal mi primer pie -por lo general el izquierdo- sobre el primer escalón. Siento como la madera se sobrecarga de mi peso y cede. Es impresionante las formas en la que hemos sido concebidos, llenos de sentidos que ignoramos a diario. Estoy seguro que durante esta escabrosa subida de escalones le he regalado una cantidad inimaginable de sensaciones a mis dendritas. Ruego porque se encienda alguna luz, por esuchar alguna voz. Mis pupilas se van dilatando como si fuesen las de un felino en medio de la oscuridad de la noche campestre. Entro en trance, esos vacíos mentales o 'lagunas' en las que tu subconsciente es el que manda y de pronto un vuelvo en mi. Paso un poco de saliva. Ya no veo nada. Me rodea una nostalgia muy grande y rompo en llanto. La puerta se ha cerrado sola. Sé quien es, o lo intuyo. Sigo parado en medio de la nada. En la casa encantada.

Postal de mi último viaje:


Gente en la calle Broadway, Times Square - NYC.

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