Cuando dormir no es más la solución
Cuando mirarte ya no contempla el perdón
Después de besarte, arrodillarme
Y una caricia debajo de tu pantalón
Escapando del peligro de tus labios
Sacudo la cabeza diciendo que no
Cuando olvidaste la tarjeta ensangrentada
Cuando secaste la camiseta empapada
Incluso amarte sin mirarte
Y estoy cantando la misma canción
Ayudando una anciana a cruzar calles
Golpeo tu corazón bebiendo ron
Pensando en la soledad interminable
Preparé el té para los dos
Y cada vez que de vez en cuando
Te arrebato una sonrisa
Juro que no hay precio que de justicia
A esta terrible desazón
La de tenerte entre mis brazos
Y no poderte decir "amor".
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.