Hace 20 días aprox me embarqué en un viaje de 25 horas de vuelo en total rumbo a Tailandia. Quería contarles lo diferente que me siento ahora que he vuelto. Es increíble la capacidad de absorción que puedo tener de una cultura. Creo que el respeto es la base de esa absorción ya que sin él, este viaje solo habría sido un observatorio de "algo nuevo" y punto. Los templos, los monjes, las personas, el idioma, los paisajes, es como transportarse en el tiempo y vivir otra realidad. Me encanta haber sido testigo de algo tan bello como es el viajar a otra cultura. Recuerdo una escena de cuando tomé un tren desde Ayutthaya (la capital antigua del reino de Siam) hacia Bangkok y, a través de los campos de cultivo de arroz, me sentía bendecido... Una sensación tan fenomenal que es para llorar. Pregunté por la respuesta, ya saben... Esa que quiero saber hace años, sobre la vida, la felicidad, el amor, algunos monjes se mostraban tan apacibles, otros no tan abiertos a la comunicación... Me dieron amuletos, sonrisas, bendiciones y hoy les traigo mucha paz para todos. Sigan enganchados leyendo estas historias que vienen muchas más. Un abrazo.
Un paseo en bicicleta.


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