martes, 14 de octubre de 2014

Marcapasos

Vivimos en un mundo de variables pero en constante movimiento. Eso me hace soñar con infinitas posibilidades que se entremezclan para formar una realidad que probablemente ni exista. Frases como "hay que ser ricos", "tenemos que completar una carrera", "tienes que ser alguien" o "simplemente conocernos" han sido la cura más maléfica a todos nuestros males durante la mayor parte de nuestras vidas. Empiezo a creer que el mundo está equivocado. Que mis emociones, al ser correspondientes con mi conciencia, comienzan a formar mi realidad. Una realidad abstracta, ya que es derivada de mis emociones, las cuales no puedo tocar. Sea lo que sea, estoy escribiendo esto porque quiero que entiendan que el camino espiritual en nuestros horizontes ya está trazado. Me preocupa este punto a estas alturas de mi vida por dos razones. La primera porque tengo un plan que quiero llevar a cabo, pero no cualquier plan. Es un plan que involucra demasiadas cosas y necesito la cabeza en sumo estado de calma para poder decidir. La segunda -no menos importante- es que he decidido ser feliz. Tuve la oportunidad de ver un estudio acerca de las sensaciones que un ser humano puede percibir y me consternó que sean solamente dos: Amor y miedo. Ambas podrás mezclarse y podrán hacernos creer que sentimos miles de cosas previamente definidas por la sociedad en la que vivimos. Sin embargo la raíz siempre va a estar en uno de estos dos sentimientos. Asi pues, no me extraña pensar que mi deseo más profundo en cuanto a emociones es amar con toda mi alma. Me pongo cada vez más denso con el tema y sigo escribiendo pero en mi block de notas. Que tengan buenas noches. Y ya saben, amen o teman, igual sean felices.

Hermosa escultura del artista chino Wen Lou.
 Entrada Norte del Kowloon Park - Nathan Road, Hong Kong.

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