lunes, 15 de diciembre de 2014

En el Pasado


Creer
Yo creía en el amor. Al menos, en el sentimiento sublime y surrealista enmarcado bajo el  concepto purista platónico. Y probablemente aún crea. Solo que el amor ya se ha ido. Ahora me limito a creer deliberadamente en los problemas cotidianos que acarrea la falta del amor. Algo así como conceptualizar el “color negro”, o sea, divagar.

Reinterpretar.
Claro, no queda de otra fuente para beber. Alucinando cada día que pasa y probablemente quedando ante el mundo entero como un desdichado. Abstraído en las más mínimas animadversiones de la rutina y sentado muchas veces como un autista en pleno viaje interestelar. Preguntándome qué postre habrá hecho hoy y quizás también para quién. ¿La amaría como yo? Como yo lo hacía –lo hago- me increpo mientras escribo estas solitarias líneas, quizás las últimas líneas que te escriba. Porque al fin y al cabo algo de mí, guarda la esperanza –cómo odio esa palabra- de que me leas y sientas. Así como yo era feliz. En mi mundo, no sé si lo compartí. Yo trataba, como siempre, de darte ese algo imaginario que tú buscabas. Me esforzaba por conocerte. Por quizás entrar en la monotonía que al final me terminó pagando del peor modo. Yo aún guardo esa especie de calor interior que me regalaste. Preguntas como “¿Nos quedamos acá a vivir?” o “¿Y si nos olvidamos de todo?” rondan mi cabeza echado en la cama, aquella que compartíamos dándole la vuelta a nuestro mundo. Lloro otra vez. Por el grito desesperado que significa para mí la vida. Mi vida. Tú. Calma. Otra vez vuelvo a las líneas. Echados en una cama más grande que nuestras vidas deseando que esos días no acaben jamás. Lo tuvimos. Guardaba el secreto pero sí, yo era muy feliz. Nunca fui feliz, quizás. Y así como cuando uno prueba el helado de chocolate y aprende a convivir con él para siempre, yo aprendí mucho de ti.

Carta abierta al tiempo.
Termino estas líneas con un siempretevoyaquerer porque nada pudo añadir tantos buenos recuerdos a mi vida como tú. Dos bipolares que se encontraron en el Ecuador cuando realizaban su migración, probablemente única en la vida. Se rompe el cascarón, Paul is dead. Gracias.

Ficha técnica:
Te gusta el Ramen, el té con huevaditas, lo animes, los gatos y los reptiles. El chocolate, el helado, la carne de cerdo pero odias el limón y los vegetales.

Si estas preferencias son genuinas –no mientas- mándame un email.
-Apuesto a que encuentro a alguien opuesto.

Pepa.

 Mi primera vez en el Oceano Indico.
Beyond Resort, Krabi - Tailandia.

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